La vida de acuerdo a mis fotos II

Hola pequeña Valentina, hace días que tengo ganas de escribir este post, y la verdad es que para variar el tiempo me ha estado mordiendo los talones.

Recuerdas que te conté que te había comprado tus primeros aretitos? Pues aquí están. Le hice un pequeño “blur” al nombre de la joyería, porque pues este blog no es auspiciado por nadie, así que no vamos a ir por la vida haciéndo cherrys gratuitos. Espero que cuando leas esto todavía tengas tus pequeños aretes. Estoy seguro que no serán los últimos, pero para mi ha sido muy especial poder regalarte los primeros, toda la experiencia fue muy divertida porque hasta las señoras que vinieron a la oficina a vendérmelos se quedaron más de la cuenta escuchándome hablar sobre mi bebé. Una locura. Dicen que eres muy afortunada. Yo modestamente, les creo.

La semana pasada arrancamos la maratón por dejar tu cuarto listo. Los muebles de tu cuarto ya se enviaron a restaurar hace 2 semanas y nos los deberían entregar la semana que viene, así que me encargué de colocar algunas cositas, así como de vestir la cuna que te regalaron tu Opa & Oma con este juego llamado “Pío Pío”.

Tienes que entender que para papá es sumamente entretenido esto de comprar cosas para bebés, porque está alimentando su vocabulario con un sinnúmero de palabras especiales, tanto en español como en inglés, pero fuera de eso, puedes imaginarte a papá pidiéndole seriamente a la vendedora que le especifique las diferencias sustanciales entre el set Pío Pío y el Hada Madrina.

Fuera de bromas, nunca pensé que podrían haber tantas distinciones, ni que existieran tantas opciones que abaratan o encarecen las cosas. Dicho esto, tengo que mencionar que todo lo que posees en esta etapa de tu vida o es 100% algodón, o hiper hipo alergénico, o es biodegradable, o está hecho de Panda. Agradécele al temor de papá de comprar algo que te saque ronchas en algún momento. Eso sí, al año de edad te compramos una mascota, para que crezcas bien acompañada de un animalito que ayude también a reforzar tu sistema inmunológico, y para que con el tiempo puedas (como lo hacíamos todos los adultos cuando fuimos niños) tomar agua de la mangera o del caño sin morir en el intento.

La pintada y decoración de tu cuarto sí es otro cantar hijita linda. Aquí sí tuvimos que chambear duro y parejo. No te pongo fotos de la referencia que utilizamos para inspirarnos en la decoración, porque si no sale igual, tendrás evidencia sobre la cual increparnos. Sin embargo puedo decirte que el proceso ha sido una locura. Principalmente porque uno lleva una muestra a la tienda donde hacen el matizado para darte el color exacto que solicitaste y al pintar la pared te das cuenta que no es así.

Piensas inocentemente (y tu abuelo puede confirmar que no nos falta experiencia pintando paredes) que de pronto el color cambiará cuando seque la pintura y así obtendrás la tonalidad que esperabas inicialmente. Lamentablemente no fue el caso. Y no es que tengamos algo en contra de que tu cuarto sea rosa, pero la decoración planificada inicialmente para tu cuarto no incluye rosa en esta etapa. Si a esto le sumas que sabemos que en algún momento de tu vida entrarás en tu “etapa rosada” donde querrás que absolutamente todo sea rosado, puedes entender que no quisimos apresurarnos por pintar todo de ese color desde el primer momento.

Así que fuimos por la corrección de pintura, en plena fiestas patrias, con todo lo que implicó. Ir nuevamente a la tienda, volver a solicitar el matizado, escrutinar profundamente el trabajo de matizado del encargado de la sección de pinturas hasta lograr que nos entregue pintura del color de la muestra, y regresar a casa donde nos esperaba otra jornada de pintura. Tras confirmar que el color seleccionado era en primer lugar el que realmente requeríamos, y asegurándonos que el color no cambiaría por tener un fondo rosado, procedimos a pintar el resto de la habitación.

Conseguido el color buscado para tu habitación (mamá le dice Capuccino, yo le digo marrón claro – y la directora de arte de la agencia le dice “Camello”) ya pudimos proceder a instalar la lámpara que escogimos esa misma mañana para tu cuarto.

Tengo que confesarte pequeña nariz de tulipán bebé, que trabajar manualmente en tu habitación, en instalar las cosas, en pintar las paredes, en restaurar los muebles, nos hace a mamá y a mi muy felices. Sentimos que somos no sólo partícipes de tu llegada, pero artífices del nido al que te traemos. Y es que sería también lindo ir a una tienda de decoración a comprarlo todo y armar el cuarto como los que tienen exhibidos: “Señorita, me lo llevo todo!”. Pero por otro lado, económicamente no es nada fácil hacerlo, y también creo que pierde mucho el encanto sin el toque familiar y personal que cada uno de nosotros puede aportar (para bien o mal). Así cuando rayes esas paredes con crayolas, sabrás que estarás rayando la obra de Papá.

Esta es la lámpara que escogimos para tu cuarto. Me imagino que las cosas pueden llegar a parecerte muy raras viéndolas así, por etapas, pero estoy seguro que cuando las veas en conjunto te llevarás una buena impresión (o yo personalmente diré: “¡Qué hemos hecho!”).

Cuando fuimos a algunas tiendas de decoración para bebés vimos algunas lámparas bonitas, con algunos diseños infantiles interesantes, pero no sentimos que capturaban nuestra personalidad finalmente. ¿Será que tenemos en la cabeza que también tendrás una personalidad muy definida, y que para nosotros realmente eres la Princesa Valentina? Porque eso es lo que queremos plasmar en tu habitación. Queremos que sientas que eres una pequeña princesa, que llegas a un mundo donde cada detalle ha sido pensado para ti. Y que puedas crecer sabiendo que nada de lo que te rodea ha sido dejado al azar, o “empaquetado”. Porque esa es también una forma de saber que papá y mamá realmente te esperaron con el corazón totalmente abierto. Naturalmente no tengo nada en contra de quienes compran las cosas hechas, o contratan decoradores, o llenan los dormitorios de princesas. Simplemente nuestra decisión fue hacerlo nosotros, con todos los aciertos y errores que eso implica. Cosas del Orinoco.

El fin de semana también decidimos relajarnos un ratito e ir a Wong a comprar algunas cosas de comer, y nos encontramos con una oferta bastante interesante de juguetes y demás cosas para niños. No pude contenerme y me llené de libros de cuentos infantiles. Sospecho que me inventaré la mitad de los cuentos que te leeré por las noches, pero la verdad es que me he vuelto adicto a la literatura infantil, y se me ha metido a la cabeza el que tengas una pequeña biblioteca de cuentos. ¿No te parecería increíble? Desde ya ando buscando algunos libros especiales, así que como no tengo mucha idea, quizá pueda recurrir a las mamis y papis que nos leen para que me sugieran libros infantiles espectaculares. ¿Crees que sea una buena idea que te lea cuentos en más de un idioma?

Hoy en la mañana abrí uno de los cajones de mi mesa de noche y encontré guardada la tarjeta que te escribió tu Opa cuando te trajo tu primer vestido de París. Me pareció tan tierna, y tan importante que decidí tomarle una foto, porque no quiero que se pierda nunca, porque finalmente se trata de una pieza de papel, y uno no sabe las vueltas que da la vida. De esta forma me aseguro que no se pierda, y que puedas llegar a leerla al menos cuando leas esto.

¡Me pareció tan genial que tu abuelo te escriba directamente, como lo hago yo! ¿De tal palo tal astilla? Lamentablemente no tengo una foto del vestido, el cual recién podrás usar cuando tengas 2 añitos, pero ya se la tomaré y la colgaré para que quede también constancia fotográfica.

Y esa ha sido nuestra vida de acuerdo a mis fotos en los últimos días, pequeño camarón. ¿Te das cuenta que casi todo nuestro tiempo gira en torno a ti, a esperarte, y a prepararnos para recibirte de la mejor forma?

Faltan pocos días para que vengas, y cambies totalmente nuestras vidas. Es increíble saber que las cosas más hermosas tienen cuenta regresiva.

Te espero!

Papá.