Febrero, Marzo, Abril

Hasta ahora no tengo idea cuándo será el momento en que empieces a leer estas cartas, pequeña princesa. Sin embargo puedo imaginar, que si el mundo sigue como está, seguramente podrás entender la vorágine en la que vivimos, el vértigo con el que el mundo se conduce, la velocidad inherente a cada cosa que hacemos… la dificultad que representa tomarse una pausa y mirar con calma lo que estamos haciendo. Y quizás para ti incluso estos tiempos sean “calmados” con respecto a los tuyos. Como lo fueron para mi los tiempos de mis padres.

Con esto, sólo quería decirte que se me ha pasado la vida entre la última carta que te escribí y hoy. En parte porque el tiempo ha sido poco, y en gran parte porque hemos estado ocupados viviendo, lo bueno y lo malo, de lo que nos regala esta loca vida nuestra.

En primer lugar porque pasamos por esto:

Elchepis en la clínicaUna cirugía no tan de último minuto, pero que corrigió un problema en mi columna que venía teniendo hacía un tiempo y que me hacía sufrir bastante. Entre el dolor, la cirugía, la recuperación, pasaron varias semanas en las que fue difícil hacer todo lo que siempre he amado hacer contigo. Sin embargo todo salió bien, y aunque lo más difícil fue estar sin ti por una semana en la clínica, verte cuando me fuiste a visitar hizo que me recupere casi inmediatamente y que no quiera hacer otra cosa que salir de ahí para volver a estar a tu lado. Valentina me visita en la clínica

Tienes el poder mágico de sanar mis heridas más profundas con tus abrazos y tu sonrisa.

Casi al mismo tiempo en el que salí de la clínica, tú empezabas tus clases en el nido. El inicio de una nueva etapa que cambia radicalmente nuestra vida, ya que añade a tu día una nueva estructura, nuevas obligaciones por nuestro lado – ayudar tu aprendizaje del alemán, que es el idioma que te enseñan en el nido – y sobre todo la inevitable sensación de que el tiempo se nos escapa de las manos y tú sigues avanzando en la vida.

Valentina primer día en el nidoTe mentiría si te digo que fue fácil para ti. No lo fue. Nos tomaste de la mano con mucha fuerza y nos nos quisiste soltar ni dejar ir. Querías que nos quedemos contigo en el nido, que no nos vayamos. Cada día llorabas un poco al saber que irías a clases. Dejarte ahí, honestamente, me rompía el corazón un poco cada mañana. Tienes solo 2 años y medio! En mi corazón sentía que estaba haciendo algo mal, pero en mi mente sabía que era lo que había que hacer. Es muy difícil tomar decisiones que te parten por la mitad. Odio verte infeliz. Aunque esa pequeña infelicidad solo haya sido parte del proceso.

Valentina en el nido

 

El llanto de cada mañana para ir al nido, ya se ha terminado. Hoy te dejo en la puerta del mismo, me das un beso, dices “Tschüs Papi!” y entras corriendo feliz. Sabes que jugarás, que cantarás canciones en alemán, que comerás una rica y sana lonchera y sobre todo que tienes Viele Freunde. Te hacía tanta falta tener amiguitos desde la partida de tus primos… y saber que ahora juegas todos los días con otros niños de tu edad me alegra muchísimo! Porque AMAS jugar con otros niños, y claro, hasta hace poco con tus primos en Urubamba y tú en Lima, no tenías mayores chances de tener amiguitos fuera de nuestro pequeño vecino con el que jugabas desde que eras una pequeña bebé.

Felizmente llegó Aitana a tu vida! Tu pequeña primita que ahora es una bebé se convertirá en tu compinche, en tu hermana, y ya verás que en los próximos años serán uña y mugre. Me encanta que tu vida se esté llenando de esas grandes alegrías amor. ¿Qué más puede pedir un padre para su hija que rodearla de alegría?

El nido trajo consigo el inicio del proceso de selección de colegio y postulación al mismo. Para nosotros, existió desde un principio una única opción de colegio para ti. Y saber que no tenemos un plan B o C siempre me ha asustado un poco. Sin embargo -aun no tenemos los resultados del proceso de admisión- espero que nuestro esfuerzo rinda frutos y que te acepten. Mamá y papá hicieron todo el papeleo del mundo, armaron toda la carpeta necesaria y asistieron a la entrevista de padres tratando de demostrar lo que somos: padres sumamente comprometidos contigo, con tu educación, tu crecimiento, tu felicidad.

El Chepis y SerendipityComo siempre decimos, sólo podemos dar de nosotros lo mejor que podamos. Si eso no es suficiente, pues no tenemos nada de que arrepentirnos. Luchamos con las armas que tenemos, y luego luchamos un poco más. Ojalá sea suficiente para que tengas todas las herramientas que necesites para tus propias luchas en el futuro. ¡Qué difícil y estresante es todo el proceso escolar! Espero que en el futuro, cuando te toque a ti pasar por esto, todo te sea más fácil. Es mi sueño en general, y me imagino un sueño que comparten todos los papás, que tu viaje sea más fácil que el nuestro.

Salí de la clínica el 7 de Marzo, a una semana del cumple de mami, y aunque estaba todavía en recuperación y pasaba muy poco tiempo de pie, decidimos que el poco tiempo que iba a estar parado, iba a ser para preparar la torta de cumple de mami. Juntos, obvio. Cocinar es nuestro placer!

Valentina cocinandoCocinar y claro, las consecuencias de nuestra cocina! Como meter el dedito en la turta de chuculate! O preparar la parrilla que mami quiso para su santo.

Valentina metiendo dedo a la torta de chocolateBrochetas de salmón

Sabes una cosa? Me encanta la relación que tenemos con la cocina, con la comida y en general con verte comer. Será que es una delicia generalizada para todos los papás ver a sus hijos comer? Desde cebiche hasta helados, verte comer me llena de alegría, saber que tienes apetito por la vida, que te encanta probar nuevas cosas, que no eres difícil pero algo sibarita en todo caso. Verte crecer, fuerte, con esa sonrisa hermosa en el rostro. ¿Qué más puedo pedir?

Valentina comiendo hamburguesasValentina comiendo pancakesValentina comiendo cebicheValentina y mamáSólo puedo pedir que así como comes de todo, aprendas conmigo a comer de forma saludable (aunque las fotos sean más chatarreras que de costumbre – ojo que las hamburguesas y papas son preparadas en casa-). Hacemos el trabajo por inculcarte la parte saludable involucrándote en la cocina, en la preparación de las cosas, dándote un rol que siempre incluye encargarte de echarle un “popitito di sal” a las cosas.

Valentina en la cocinaIMG_8368Mi chiquitita… han sido un par de meses llenos de cosas. Por mi lado, casi tuve que aprender a caminar nuevamente, a recuperar la fuerza en mi pierna izquierda (tanto así que vendimos mi auto por ser mecánico para comprar uno automático donde no tenga que pisar el embrague), en retomar la confianza para cargar algunas cosas, reeducarme en la forma en la que me muevo. Estaba agotado de estar agotado. Aliviado del dolor, pero con un camino frente a mi que ahora que miro hacia atrás, me alegra que haya sido tan corto. Este pequeño periodo de mi vida sólo me pone en perspectiva frente a los enormes sacrificios y esfuerzos que tienen que hacer otras personas con lesiones más graves para salir adelante y recuperarse. Otros, no llegan a hacerlo del todo.

Decidimos celebrar las pequeñas cosas, aprovechar las “vacaciones” forzadas como alguna vez las llamó tu tía Andrea, para pasar la mayor cantidad de tiempo juntos. Y sabes qué? Me ha costado más regresar al trabajo formalmente por despegarme de ti, que por cualquier problema físico.

Valentina bajo las sábanas

Estar juntos todo el día, todos los días, qué delicia! Aprovechamos los últimos rayos del sol del verano Limeño, gozamos del matrimonio de tu tío Claudito, gozaste de la piscina, de la playa, de tus papás, tíos y abuelos… sólo falta tu Opa en Lima estos días para que la alegría sea completa.

Valentina en la piscinaSunsetValentina y mamáValentina en el matrimonioConverse Valentina y PapáValentina papá y padrinoPrincesa, estos meses ya pasaron. Ya terminé de rehabilitarme, estoy de regreso al 100% al trabajo – incluso con nuevas responsabilidades en el mismo que me hacen muy feliz – y nos estamos viendo menos estos días. Sin embargo, nadie nos quita lo bailado, nadie me borra la sonrisa del rostro. Porque estas semanas de “break obligado” han sido físicamente retadoras, pero espiritualmente rejuvenecedoras. Mamá y tú son la luz de mi vida, me llenan de amor, me cuidan, me hacen sentir fuerte cuando me encuentro frágil.

Por ustedes, todo, ya?

Valentina sonríeLas amo.

Papá.

 

 

 

Monstruos

“Mostuos. Mostos. Moustios. Mostos papi. Mooooostoooos!”

Hace unas semanas aprendiste esa palabra. Y si bien sé que te refieresal hombre de nieve infernal que crea Elsa para ahuyentar a Ana, Kristoff y Olaf en Frozen, también he podido ver en tu rostro por primera vez algo que se asemeja al miedo.

Esa carita loca tuya, estirando la trompita, abriendo los ojazos, escondiéndote, repitiendo “Mostruooo!” y abrazándote a mi. Repitiéndola incluso cuando la película ya no está encendida como si algo te persiguiera. Y si bien sé que no es terror lo que sientes, pero en realidad una gran sorpresa a la aparición del personaje, me voy dando cuenta que el concepto del miedo es algo que poco a poco vas conociendo.

Siempre me sorprendió la facilidad y el sincuidado con el que te levantabas de noche y con todas las luces apagadas caminabas sola e independiente hacia la cocina a pedir leche. Especialmente la forma en la que lo hacías sorteando el mar de legos y juguetes que dejas regados por la sala antes de dormir. La forma en la que vienes a mis brazos sin el más mínimo temor a la oscuridad. Sólo recientemente me he dado cuenta que ese temor, todavía no existe en ti. Y que el miedo, los monstruos, el mal, son conceptos que todavía aprenderás. Que estás por aprender.

Y ensayo respuestas, y reacciono con frases hechas cuando gritas “Papi, Mostruooo!” diciéndote que yo te cuido, que yo te protegeré, que nadie puede con Papá. Porque Papá es el hombre más fuerte del mundo. Porque ningún monstruo se va a acercar a ti porque los monstruos le tienen miedo a Papá.

Y me asusta pensar que los monstruos sí existen. Que no soy el hombre más fuerte del mundo. Que sí se pueden acercar a ti. Que no me tienen miedo.

Me asusta pensar que los monstruos no son bicharracos de 3 metros de altura hechos de nieve con garras de hielo y ojos fulminantes. Me asusta pensar que tienen estatura promedio, rostros promedio, y que quizás lo único que los delate sean los ojos fulminantes. El brillo macabro en sus ojos.

Mientras me pierdo en esos pensamientos, cavilando con cada vez con mayor profunidad, empiezas a cantar “Libre shoy, libre shoy” y me abrazas. Pones tu cabecita en mi hombro… y me doy cuenta que eres tú quien me protege a mi.

Valentina come pinkberry

Dame fuerzas

Valentina y su vestido rojoDame fuerzas para creer que puedo ser el padre que quiero ser.

Dame fuerzas para distinguir claramente el bien del mal. Lo fácil de lo correcto, el camino largo del atajo. Dame fuerzas para recorrerlo junto a ti.

Dame paciencia para aprender lo que no sé, y para aceptar lo que no entiendo. Dame humildad para abrazarte como maestra y poder aprender a vivir a través de tus pasos.

Dame paz para enfrentarme a todas las guerras. Dame brazos donde caer herido, y sanar protegido.

Dame risas, para confirmar que el mundo está vivo.

Dame guerra, para no quedarme dormido.

Recuérdame tener hambre toda la vida.

Dame la contra. Desafíame. Rétame. Enséñame a ser papá, para enseñarte a ser hija.

Aprende a amar como yo te amo, y disfruta de la recompensa de ser amada.

Vive, y dame fuerzas para vivir contigo. Duerme, y déjame velar tu sueño.

Dame fuerzas para ser el padre que debo ser.

 

 

La bala Valentina

IMG_1607Hola princesa! Este sí que ha sido un fin de semana intenso para nosotros eh! Para empezar, cuando menos lo esperábamos, resulta que me doy una vuelta para recoger el celular mientras mamá te había dejado en el pack n play por un instante para tender la cama y con qué me encuentro? IMG_1611¿Dónde está Valentina? Acá está!!! Y bien parada!!! Casi nos caemos sentados cuando te vimos! Lo primero que pensé fue “Princesa, qué haces ahí parada a tus 8 meses? No seas coca cola! Aprende a gatear primero!”.

¿Para qué pensé eso?

Para que apenas nos pongamos a jugar te pongas a gatear de un momento a otro! El día sábado 18 – cumple de tu bisabuela – a tus 8 meses y 4 días empezaste a gatear. Eres una pequeña bala hija. ¿Tanto desarrollo en un fin de semana? Eres realmente sorprendente! Ahora y más que nunca empiezo a pensar que cuando me dices “Baba!” o gritas “Oaaa!” en serio estás diciéndome Papá, y diciéndome Hola! Porque creo que no debería sorprenderme en absoluto, mi pequeña bala. Desde ese momento hasta ahora, el gateo no ha parado. Sabes que a tus 8 meses ya sabes mover la manito para decir “Chau”?

Este fin de semana aprovechamos para saludar muy tempranito a tus abuelos, que ya están en Chile otra vez. Yo sé que a algunas personas les parece perjudicial tener una pantalla tan cerca, pero tranqui, fue por sólo un instante y tú lo disfrutas mucho. A veces pienso en cómo la tecnología nos acerca realmente. Me queda muy claro que entiendes lo que está pasando, porque te ríes con cada mueca de tu abuela, pero sobre todo me alegra mucho saber que tienes su voz siempre presente, así cuando vuelva en Agosto para apachurrarte nuevamente, no habrás sentido tanto su ausencia, aunque sé que ella sí te extraña mucho y se muere por apachurrarte. Es que verte en 13 pulgadas no es suficiente para nadie! IMG_1593Otra cosa. Como cada fin de semana, vamos al supermercado juntos. En realidad a veces parece que lo único que hacemos es ir al supermercado, quizás porque hacemos tan mal las compras que siempre terminamos regresando, o quizás porque sé que te encaaaanta ir a Wong?

Valentina en Wong

Y me parece completamente natural, porque obvio en primer lugar te encanta salir de casa, en 2ndo lugar te encanta que papá te lleve de paseo en el cochecito, y en tercer lugar, te encanta mirar las góndolas, tan llenas de colores! Lo que no entiendo, y me mata de risa, es la forma en la que disfrutas gritándole a todo el mundo! “GUAAAA!”

Valentina Gritando en WongBasta que una persona se acerque para decir “Pero qué linda niña!” para que le sueltes un “GUAAAA!” a todo pulmón que los hace correr espantados. Y claro, no ayuda que yo me mate de risa ni te tome fotos, porque encima sientes que es divertidísimo! (Y lo es!).

En el post pasado, una amable lectora – Claudia – nos comentó que había encontrado en Lima los protectores para mesas que andaba buscando. Y como quien no quiere la cosa, buscando un regalo para tu tía Jossy, mamá y yo encontramos los protectores!

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Genial, no? Personalmente probé metiéndome un par de cabezasos contra el borde y puedo certificar que es un borde a prueba de golpes. Aprovechamos y compramos de una vez los tapones para los enchufes (ahora que gateas se vuelven súper necesarios!) pero obviamente nos falta todavía mucho por hacer.

Ves pequeña, por qué ha sido tan intenso el fin de semana? Tú y tu gateo nos han revolucionado la vida nuevamente. Cuando uno cree que se acostumbra a ti, aprendes algo nuevo. Una nueva locura.

Parece que toda la vida nos la pasamos aprendiendo, no? Tú a ser bebé, yo a ser papá.

Te amo, pericota loca.

Papá.

3 semanas de ti

Hola pollito mojado. ¿Cómo estás? Me pregunto, ¿a qué edad empezarás a leer estas cartas? Quizá seas un poco grande cuando empieces, o quizá sigas siendo pequeña y te metas todavía a cama de papá y mamá para dormir abrigada. Sea el caso que sea, sé que algo no habrá cambiado: lo increíblemente parecida que eres a mamá. Desde la forma en la que me miras frunciendo el ceño cuando me demoro en calentarte un biberón, a la manera en la que se recuestan en la cama, eres una copia del lenguaje corporal de mamá. Y eso sólo hace que me enamore más de ti, pequeña V.

Han pasado poco más de 3 semanas desde que llegaste a mis brazos. 3 semanas de noches interrumpidas por sesiones de lactancia, chanchitos, cambios de pañal y arropadas. 3 semanas de perder miedos y agarrar confianza. Más de 21 días de observaciones fijas sobre tu peso, el color de tus ojos, y la manera en la que tus deditos se aferran a los míos. 3 semanas de mucha intensidad emocional, tanto nuestra como de la familia, y 3 semanas de cansancio finalmente. Cansancio reparado por tus esporádicas sonrisas, por el calor de tu cuerpito adormecido sobre mi pecho, y por las largas miradas con las que regalas a mis trasnochados ojos.

Y son más de tres semanas también en las que tú has ido creciendo mucho! Ya tienes más de 4,7 kilos, y estás a una semana de tu control por el primer mes!  Ya hemos tenido que cambiar tus pañales talla RN por unos talla P! Eres una pequeña  gordis! Y Papá y Mamá están muy felices de que tengas tan buen apetito, y de que comas tan bien y contenta, porque eso nos deja muy tranquilos sabiendo que eres una bebé fuerte, y que no será víctima de un resfrío fácilmente. Especialmente en este clima que cambia cada día.

En estas tres semanas la casa ha cambiado mucho. Ha cambiado el movimiento diario. Las idas y vueltas del dormitorio a la cocina, de tu cuarto a la lavandería, a todas horas y en cualquier momento. Han cambiado los olores de la casa. Ahora todo huele más rico, y el olor a anís y a detergente Caricia flota por todo el ambiente.

El mobiliario ha cambiado. Los muebles tienen una babita tirada siempre por ahí, un babero, una mantita de polar y no es difícil tropezarse con cualquiera de tus artefactos y armatostes, todos vibradores y relajantes. Pero déjame decirte, nunca estuvo nuestra casita tan viva.

Estas tres semanas, que parecen una eternidad ya para nosotros, nos están llenando de una sabiduría trascendental en relación a los bebés. Sentimos cada día que aprendemos a entenderte mejor. Que podemos diferenciar tus llantitos de gatita y que casi, casi podemos anticiparlos. Y digo que parecen una eternidad porque pareciera que llevamos haciendo esto por meses. Quizá son las malas noches, que hacen que dupliquemos los 21 días y pensemos que fueron 42 (turno doble, después de todo!), pero creo que finalmente después de estas tres semanas, ya tenemos la mayor parte de cosas bajo control. Creo que ya, ahora sí, estamos agarrando cuerpo, ritmo y el truco a esto de hacerte feliz, mantenerte sana, y verte crecer con calma. Y eso me da mucha paz, porque últimamente nada me ponía más nervioso que la idea de no saber cuidarte bien. Ahora soy un Papá feliz, y felizmente enamorado de Mamá, a quien no puedo menos que aplaudir, porque en estas 3 semanas ha sido realmente increíble. 

¿Sabías pequeña bebé, que este 31 de Octubre Papá te disfrazará por Halloween? No te diré de qué te vestiré, porque quiero tomarte una foto especial para sorprenderte, jeje, pero puedo decirte que estoy muy emocionado, y me muero de risa siempre que veo tu disfraz.

Lo lamento, pequeña nariz de tulipán, pero eres mi juguete, y lo seguirás siendo mientras sigas indefensa y te tenga en mis garras.

Te amo mi pequeña Violentina Valentina. Espero que esta noche podamos dormir todos muy bien.

Papá.

Detrás de las 40 semanas

Hola hermosa. El día que naciste, de madrugada corrí a la cámara y filmé parte de este video. Como todo en las 40 semanas que duró tu llegada, fue hecho pensando en ti. No, no soy un editor profesional, ni espero que sea una obra maestra. Pero espero que veas, un poquito jugando con las fotos, lo felices que han sido tus papás mientras planificaban tu llegada.

Porque verás la pancita de mamá, el pintado de tu cuarto, tu babyshower, el viaje de papá, la compra de tus aretitos, todos esos momentos que han sido tan simbólicos para nosotros, pero sobre todo, verás el inmenso amor que te tenemos, y lo afortunados que sabemos que somos de poder haber preparado tu llegada de esta manera.

Son momentos muy simbólicos porque mamá y papá luchan, luchan todos los días por poder vivir juntos en un mundo difícil y competitivo. Y desde que planificamos que vendrías al mundo, luchamos por ti y para ti. Luchamos porque tengas una casa linda, una cuna linda (en este caso regalo de tus abuelos), y lucharemos porque tengas un colegio que te guste, que tengas un doctor que te atienda bien, que tengas la mejor vida posible. Porque tú y mamá son el amor de mi vida. Y mi amor está en esa lucha.

La canción de fondo, que me gusta mucho, se llama Welcome Home, de The Radical Face. Y la escogí porque mi amor, lo único que quisimos hacer desde que te soñamos por primera vez fue darte la bienvenida a casa.

Bienvenida nuevamente, princesa.

Papá.

Me cambias la vida

Me cambias la vida, y lo haces sin darte cuenta, sin estar aquí. Porque cambias desde nuestro menú, hasta la forma en la que vemos TV. Nos cambias la lectura, las horas del día y las prioridades.

Me cambias la vida porque cambias el cuerpo de tu madre, su manera de mirar, su forma de sentarse. Nos cambias la decoración de la casa, el detergente de ropa, y los malos hábitos.

Nos cambias el clóset. Nos cambias el orden de las cosas en la refri. Nos cambias el léxico. Nos cambias el historial de navegación de la computadora. Nos cambias las compras en el supermercado. Hasta nos cambias el aire.

Me cambias la manera de conducir la camioneta. De cruzar la calle, de pagar mi tarjeta de crédito. Me cambias el arroz por lechuga. Me cambias la calma por sueños. Me cambias el horario de trabajo.

Nos cambias los fines de semana, las conversaciones, el pasaporte y las vacaciones. Nos cambias la forma de abrazar.

Y será que nos has cambiado tanto en 9 meses, que hasta cambiaremos de nombre. Pero sé que el cambio nos sentará bien.

Papá.

 

Síndrome de Padre Inventor

Hola pequeño camarón con cola. Hoy quiero confesar algo, porque la verdad es que no tengo idea si es que cuando leas esto habré logrado algunas de las cosas que tengo en mente.

Responsabilizo de mis actos en parte a nuestra naturaleza paternal en general, producto quizá de la oxitocina (llamada hormona de la paternidad, y según algunos responsable de la personalidad amorosa y protectora) y en parte culpo a la infinita curiosidad de tu padre (a su vez incentivada y contagiada por tu abuelo). Finalmente culpo al genial grupo de amigos que tengo, cada uno talentoso en su arte y con una genial perspectiva del mundo, que siempre me permite descubrir nuevas formas de pensar, de emocionarme y de entender el mundo que me rodea.

Hecho el disclaimer de responsabilidades, confieso abiertamente que tu llegada a mi vida ha hecho renacer en tu padre la necesidad de crear cosas nuevas. La simple idea de que llegues a mi vida me ha envuelto en una psicótica búsqueda de maneras para mejorar el pequeño mundo al que llegarás. Así, ningún libro de cuentos es lo suficientemente bueno, ningún juguete es lo suficientemente divertido, ningún móvil enteramente creativo, ningún método para aprender música lo suficientemente didáctico… y así sucesivamente. Por lo que he decidido crear todo eso para ti. No sé si lo logre. No sé si mire lo que hice y resuelva en que la versión comercial adquirible en Amazon es mejor que la mía. Pero tengo que hacer el intento.

Sospecho que tarde o temprano la vida intentará agotar a papá y dejar que las cosas tomen su curso, pero creo también que tu llegada al mundo trae como pan bajo el brazo mucha energía, mucha inspiración y todas las ganas de hacer las cosas.

Así, me encuentro en un momento en el que quiero componerte canciones de cuna, donde siento que Barney es un tetelemeque, y que Miss Rossi no sabe de lo que está hablando, y que The Sweet Little Band (aunque toquen versiones de Pearl Jam y Pink Floyd para bebés) tiene la gran carencia de la voz de tu papá. Porque al final del día creo que lo que más quiero es que siempre tengas cerca mi voz. Sé que de lunes a viernes tendré que estar fuera, y que me verás por horas… de noche, casi como un sueño. Quiero dejar partes mías a tu lado todo el día.

Siento que ningún cuento infantil va a poder darte el compás moral que podrían darte las historias de papá. Y naturalmente en todo este proceso, todos mis sentimientos no son certezas racionales, es puro egoísmo emocional. Así quiero aprender a tocar piano contigo, quiero cantar contigo, quiero ser el que se pare a aplaudirte en tu primer recital de Ballet. Quiero que sepas que trabajo hoy para poder estar la mayor parte del tiempo contigo en los momentos importantes. Esa es la promesa que me he hecho a mi. Porque tú eres el regalo más grande que me da la vida.

Quiero estar en la mesa más cercana al escenario si es que alguna noche tocas en La Noche de Barranco con tu banda de adolescentes que sueñan ser estrellas de rock, y quiero que sepas de memoria la moraleja de algún cuento de papá, y que se la repitas a algún amigo, aunque él no entienda de dónde sacaste ese mamotreto de cuento.

Quiero que estés orgullosa de mi, porque quiero hacer de tu mundo un mundo mejor. He aprendido con el tiempo que quizá hacer cambios en el mundo es un objetivo demasiado ambicioso para mi, pero que quizá hacer de tu mundo y el de mamá, la mejor versión que pueda, puede ser la mayor contribución que le haga al mundo. Al mismo tiempo, quiero pedirte disculpas si no nos conformamos inicialmente con Miss Rossi, los teletubbys, la caperucita roja y demás, pero hay que hacer el intento.

Te amo pequeñita.

Papá.

Para mi bebé

Hola maravillosa! Anoche me metiste tal patada en el cachete que la panza de mamá se sacudió hasta la pared de al frente! Ya faltan 10 semanas y 6 días para cargarte por primera vez, y no podemos más con la emoción, así que este fin de semana largo aprovechamos para ir avanzando con algunas compras para recibirte lo mejor preparados posible.

Hemos tenido la gran suerte de tener mucha ayuda para decidir sobre las cosas que comprarte, y si bien no me cabe duda que cometeremos todavía una gran cantidad de errores, tampoco me cabe duda que serán cometidos con la mejor de las voluntades.

La verdad es que hoy por hoy estamos en una etapa en la que vivimos repletos de sugerencias de todo el mundo. Todos están tan emocionados por tu llegada que no pueden (ni tienen por qué) contener sus consejos, tips, datos o sugerencias. En algunos casos sí evitamos abrir los oídos a ciertas historias de ultratumba, porque así como se sugieren cosas, también se comparten los temores y miedos, pero por lo general estamos súper abiertos a todo lo que sea nueva información acerca de bebés, y cómo cuidarlos. Y como bien lo saben muchas mamis que leen este blog y comparten conmigo la aventura de esperarte, hemos necesitado mucha ayuda para armar una primera lista de compras.

Sin embargo, una amiga mía tuvo a bien compartir conmigo una cosa muy especial, que ahora quiero compartir con todas las mamis que nos leen. En primer lugar porque me pareció absolutamente genial tener un documento como el que me envió, y en 2ndo lugar porque siendo papi primerizo, quisiera recibir su opinión sobre los items aquí vertidos.

Así antes que nada tengo que agradecerle mil veces a mi querida amiga, porque compartió con nosotros su primera lista de compras, lista sobre la cual nos estamos basando. Así que paso a dejarle a las mamis y amigas unas imágenes de la lista, a ver si así te compramos más cositas de forma inteligente, te parece? 

Con esto espero que las mamis y tías amigas (porque tienes que entender que nuestras lectoras ya son prácticamente tus tías!) nos puedan ayudar a ver si nos falta algo, nos sobra alguna cosa, o si está todo OK. ¿Qué cosas deberíamos comprar nosotros, y cuáles deberíamos dejar para el baby shower?

Bebé preciosa, no sabes lo suertuda que eres de tener a tanta gente pendiente de tu llegada. El último mes más de 30 mil lectoras llegaron de una forma u otra a este blog, así que espero que prontito, puedas mandarles saludos tú misma.

Salgo del trabajo y voy corriendo a hablarle a la panza de tu mami, ya?

Te amo.

Papá.

Paciencia

Hola hermosa.

Hoy llegué a casa algo ofuscado y de mal humor. Saludé a mamá y sobé su pancita tras dejar mi maletín tirado en el sofá. Caminé hacia el dormitorio y con la luz apagada, me tiré un minuto a mirar lo que la televisión encendida proyectaba sobre las paredes de la habitación. Mamá entró al cuarto intuyendo que algo me pasaba y sólo atiné a decirle que todo estaba OK.

Se recostó sobre la cama, de manera que me acerqué a ti, y te saludé. Le di besitos a la panza de mami y esperé una patadita. Sólo algunos ligeros movimientos tuyos esta noche. Creo que estabas dormida. Me cambié rápidamente y salí para la sala, aduciendo que tenía que ver todavía unas cosas en la computadora, cosa que era cierta. Aproveché para ir a la cocina, servirme un vaso de naranjada grande y calentarme algo de crema de zapallo. Cuando estaba sirviéndola, noté una presencia detrás mío. Era mamá, quien silenciosamente cual duende suele perseguirme de esa forma cuando estoy de mal humor.

Le comenté que estaba de pésimo humor por algunos temas del trabajo, y que por favor respete mi mal humor. Que me de un poco de espacio para poder librarme de él por mi cuenta, y que no se preocupe que todo iba a estar bien.

Me escapé a la sala, y abrí la laptop para terminar los presupuestos en los que estaba trabajando y enviarlos finalmente. Terminé de tomar la crema de zapallo, y sentado en la alfombra de la sala me puse a pensar sobre mi mal humor y la razón del mismo. Naturalmente pensar en la causa, hizo que entre en cólera por un instante, pero casi instantáneamente me di cuenta que era innecesario. Que nada puedo hacer por cambiar lo sucedido, y que mi esposa no merece que tras esperar todo el día para verme, yo la reciba con algo menos que una sonrisa.

Sin embargo, ella hizo acopio de toda la paciencia de la que es capaz para dejarme tranquilo (incluso en este momento se encuentra dándome espacio), y no sabe que la estoy amando por ello.

Estos días no son fáciles para mamá tampoco. Estás creciendo mucho y muy rápido, y es tu crecimiento tan feroz el que está causando en mami algunos dolorcitos de espalda, producto de la mala postura y de la falta de costumbre que tiene su cuerpo de tener una panza con una bebé tan hermosa como tú. Y es que como sabes, mami trabaja sentada en la computadora, y aparentemente la mala postura no la está dejando hacerlo con tranquilidad, cosa que la puede frustrar a veces y poner también algo de malas.

Y es en esos momentos en los que me doy cuenta que parte de mi amor radica en tener paciencia. En saber que no puedo solucionar su mal humor, o su frustración con un chiste o alguna frase interesante. Que simplemente tengo que dejar que se queje del dolor de espalda, y ofrecerle con cariño un masaje. Porque parte del proceso es poder quejarse, y poder tener mal humor y hacerlo con libertad, sin tener a alguien que te juzgue porque no contestaste con buen tono una pregunta tonta, o porque en ese momento no reaccionó de la mejor forma.

Recuerdo así la paciencia que me tuvo tu abuela y tu Opa cuando yo era pequeño y crecía, y recuerdo la paciencia que tienen hasta el día de hoy. Y me doy con la sorpresa, pequeño saltamontes, que aún sin nacer, me estás enseñando a ser paciente, porque la paciencia no es una señal de debilidad, todo lo contrario… es una señal de cariño, respeto y amor.

Así que te prometo ser más paciente. Te prometo buscar la raíz de mi buen humor, y no sólo contigo, pero en cada cosa que haga. Porque te mereces un par de papás felices, y nunca tan gruñones.

Te amo pequeña.

Papá.