Candy, Shari y Canchita.

Valentina en el sillón

Mi pequeña princesa, te conozco personalmente hace ya 3 años y 9 meses aproximadamente y creo que tengo una buena idea de quién eres como persona. Conozco a tus amigas del nido hace 1 año y 4 meses, y aunque no las conozca tan bien, sé por tus historias cual es tu percepción de cada una de ellas, con quiénes juegan, a quiénes admiras y cuales forman tu grupo de comadres.

Sin embargo no termino de conocer a Candy, a Shari ni a Canchita. Desde hace ya un año, me hablas de tus hijas, Candy, Shari y Canchita. ¿De dónde sacaste esos nombres? No tengo idea, podría pensar que la influencia de los medios masivos te impulsaron a decidirte por Candy, pero Shari? Canchita? No lo sé.

Candy te suele acompañar a donde sea que vamos. Hablas con ella, juegas con ella, y de rato en rato cuando pasa algo, suele ser culpa de Candy. Cuando vamos a dormir y rezamos el Padre Nuestro, y le pedimos a la virgencita que te ayude a dormir sin pesadillas, tú le pides que deje dormir a Candy también. Cuando te pregunto, “¿dónde está Candy?” me dices que se fue a su casa. Cuando haces algo malo, y te reprendo por eso, horas después te acercas a mi, y me cuentas que has castigado a Candy por hacer algo muy similar a lo que hiciste, y que eso no se hace y que se Candy no va a ir a jugar al parque hoy, así como Candy también ha castigado a Shari, y a Canchita, quienes ya no sé si son también hijas tuyas, o hijas de Candy.

Normalmente este comportamiento tuyo me causa gracia. Candy pareciera ser esa muletilla tuya para ayudarte a comprender y experimentar el mundo a través de tu aplicación práctica sobre tu conejillo de indias imaginario. Rara vez me ha preocupado, princesa loquilla, pero quería dejar constancia de tus amiguitas, o más bien “hijitas” imaginarias, porque no sé cuánto tiempo durarán en tu vida. Y me parece que cuando leas estas cartas tan tuyas, tan de tu hermano, te reirás un rato pensando en Candy.

Tu tío Jose Daniel seguro se muere de miedo leyendo algo así, especialmente si le cuento que dices que aquel raspón que apareció en tu cuello lo hizo Candy. Y por la misma razón me pareció anecdótico dejar esto como constancia, para que nunca olvides que tu tío Jose Daniel tiene tanta imaginación como tú.

Por mi parte, pequeña mariposa, te prometo seguir estimulando esa imaginación maravillosa tuya. Escucharte hablar, utilizar un vocabulario cada vez más extenso e intrincado con fluidez es una delicia, incluso cuando intentas articular alguna excusa para no comer o no bañarte. Creces, princesa, creces y el mundo está creciendo contigo, tanto el real como el imaginario.

Te amo pequeña pitufa soñadora.

Papá.

La primera semana en casa

Hola pioja maravilla. Eres una cosita hermosa, te digo. Hermosa!

Al día de hoy llevas con nosotros 10 días de nacida, y 7 días ya en casa con mamá y papá, poniendo de cabeza nuestras vidas y haciendo de ellas una verdadera vida caóticamente hermosa. Dormimos en promedio 4 horas al día, intentamos descansar de día pero suele ser imposible porque o nos toca darte de comer, o cambiarte, o mirarte como tontos, o tenemos que responder las llamadas de todos los abuelos y tíos que llaman para preguntar sobre si dormiste, comiste, o te cambiamos correctamente. Los días se nos pasan entre pañales, babitas, llamadas y visitas.

En estos últimos 7 días hemos tenido que afrontar el terror de cambiarte solos, de bañarte solos, de vestirte solos, de hacerte dormir, de abrigarte, y de calmarte sin ayuda. Ha sido un reto, porque la verdad es que si bien algunas cosas no son tan complicadas, tu llanto y nuestro miedo en algunos casos hacen que pequeñas situaciones nos pongan algo tensos. Pero asumo que es normal. Durante estos primeros días, y probablemente por el primer mes y medio o dos meses (o tres, o cuatro?) estás durmiendo en nuestra habitación, para poder tenerte cerca y ayudarte a descansar cuando algo perturbe tu sueño, o darte de comer cuando tu horario lo amerite (aunque más de una vez decides que tu horario cambie).

Hace un tiempo tu tío Hugo me envió un artículo sobre la paternidad, creo que de The Rolling Stones Magazine, donde se habla sobre la complejidad de los primeros días de ser papá. Y mencionan algo que se me quedó grabado: Ser un buen papá en los primeros días pasa mucho por conocer tu lugar. Desde que tu hijo/a nace, tu pequeña familia se convierte en una unidad (en nuestro caso) de 3 individuos. Una preciosa unidad que empezará a funcionar junta, y con una dinámica única asociada a los 3 elementos que la conforman. Sin embargo, en los primeros días especialmente, y por los primeros meses, dicha unidad tiene una sub-unidad vital: Mamá e hijo/a. Porque Mami es la responsable más importante de que te alimentes, y con quien de una forma natural te compenetras con mayor facilidad. Esto no quiere decir que papá no te pueda hacer dormir, o que no te cambie los pañales, o que no me sonrías vivamente. Esto quiere decir que la relación con mamá es evolutivamente una relación de dependencia absoluta, cosa que no es tanto así con papá (al menos en esta etapa). Dicho esto, el artículo prosigue sobre el objetivo entonces de este tercer miembro de la unidad, y agente externo a la sub-unidad mamá-hijo/a: Hacer que la vida de esa sub-unidad sea lo más sencilla posible. Que no le falte bebida o alimento a mamá, que no les falte abrigo a ninguna de las dos, que tengan todo a la mano, que siempre haya agua caliente en el thermo, que todo esté esterilizado, que los pañales estén a la mano, que las compras del supermercado estén hechas, etc. Somos agentes facilitadores. Y si bien se trata de una tarea que puede parecer “sencilla”, créeme que puede ser bastante demandante, especialmente si mamá tuvo que salir de una cesárea.

Fuera de estas responsabilidades, las cuales asumo con mucho cariño y dedicación, se encuentran las responsabilidades colaborativas con mamá, que realmente pueden aterrorizar a algunos papis. Las enumero:

– Cambiar Pañales

– Bañar al bebé

– Sacar chanchitos

– Limpiar ombliguito

Sobre la primera, he descubierto que no he tenido problema alguno. Te cambio el pañal las veces que tú quieras, y tengo que admitir que en la última semana hasta he adquirido cierta destreza, pero lo que más me gusta, es que en la mayoría de los casos estás tan relajada con el cambio de pañales, que hasta posas para las fotos!

Hoy en día los pañales son tan sencillos de quitar y poner, que realmente el único “asunto” con el cual lidiar es tu “producción”, y también a veces la fascinante capacidad que tienes de “disparar” apenas te libramos del pañal sucio. Eres… terrible, mi amor. Terrible. Pero también aprendí a salir bien librado, y puedo decir con confianza que en este pueblo, soy un pissss-tolero más rápido que tú!

Aquí les dejo 5 pasos rápidos para cambiar pañales que pueden compartir las mamis que nos leen con otros papis, o hacer click en este link para revisar más información sobre cómo cambiar un pañal y sobrevivir en el intento, jeje. Nota a las mamis: Créanme, si yo con mis dedos de tequeño puedo, ustedes pueden. Pinzas en la nariz si hace falta, pero se puede! Como saben, estamos usando Huggies, y si bien preguntamos primero cuáles serían mejores, y nos respondieron que la bebe tendría que responder a cualquier marca, tengo que decir que estos al menos en estos primeros 10 días, nos han sentado súper bien.

Sobre la 2nda, tengo que admitir que te hice tragar agua. Agua con Eucerin. Lo sé. Me sentí terrible todo el día, hasta que al final del mismo y luego de verte muy bien en brazos de mami pude empezar a bromear al respecto, pensando en que eructarías burbujas… Pero te juro que equivocarme y hacer que te atores me deprimió mucho. Increíble la cantidad de emociones que puedes despertar. ¿Será que tengo tan metido en el corazón el no querer fallarte? Tengo que aprender a no ser tan duro conmigo mismo y estar seguro que de me equivocaré quizá más veces de las que acertaré. Pero no fue un momento lindo. Sin embargo del error, aprendimos a bajar el nivel de agua de la bañera, y a cogerte mejor cuando te enjuagamos la espalda.

La sacadera de chanchitos sí me tiene loco, belleza. Demente. No tengo idea de cómo sacarte chanchitos adecuadamente! Y las veces que lo he logrado, atribuyo mi éxito al azar. Mientras estábamos en la clínica, cada enfermera que venía a visitarnos luego de tu comida para ayudarnos a que puedas liberar tu chanchito, tenía una técnica distinta, y lo lograba en menos de 1 minuto. De manera increíble, tu padre, haciendo gala de todas las técnicas, no ha logrado nunca hacer que te tires uno. Un día te puse en mi hombro y automáticamente soltaste tres chanchitos tan fuertes, que no sabía si te había sacado un chanchito o te había exorcizado. Por Dios! Pero esa fue mi experiencia más exitosa. Así me confieso incapacitado para este tema. Espero que con la práctica y la tenacidad poco a poco pueda lograrlo.

Y sobre la limpieza del ombligo, todo súper bien. Alcohol en un algodón, haciéndolo en forma de cruz. Parece que lo hicimos muy bien porque tu ombliguito ya está libre y limpiecito!

Hoy día tuviste tu primera consulta con el pediatra. Luego de 10 días de nacida has crecido dos centímetros acumulando un total de 51cm, ya se te cayó el pedacito que quedaba de cordón, e incrementaste tu peso en 600gr, sumando un total de 3,800gr. Eres una vikinga total!

¿Cómo no estar complemente enamorado de ti? Tu pelito todavía es oscuro, pero antes de los 6 meses se irá cayendo para dar lugar al nuevo cabello, de una textura y color que no conocemos todavía. Tus ojitos, de un azul acero/ verde muy oscuro todavía no revelan el color final. ¿Serán como los de mamá, o como los de papá? No importa en realidad, porque ya estás aquí, y ya tienes persona, presencia y personalidad. Ahora sólo nos toca a nosotros tener paciencia, perseverancia y pasión. Y esto último, nos sobra.

Te adoro, pequeño marshmellow rosado!

Papá.