Setiembre

Este jueves 10 mamá y papá cumplen 4 años de casados. El lunes 14 tú cumples 3 años de edad. Y yo solo puedo preguntarme, ¿en qué momento el tiempo pasó tan rápido?

Y claro, en retrospectiva el tiempo vuela porque en gran parte uno vuela de lunes a viernes y trata de sacarle el jugo a los fines de semana, exprimiéndole cada gota de emoción y alegría a tu lado. A veces me da un poco de pena que la vida sea así, tener que trabajar tan duro casi sin verte durante la semana para gozarte con la mayor intensidad los fines de semana. Luego recuerdo que tenemos muchísima suerte en esta vida, y se me pasa.

En fin, ¿en qué se nos han pasado los días en estos meses, pequeña nariz de botón de tulipán?
Pues en principio en que me celebres el día del padre como Dios manda. Me llegó en su momento mi primera invitación al día del padre de tu Kindergarten, y a los pocos días fui a tu primera actuación. Fue preciosa, cantaste en alemán sobre los animales, los colores, recitaste un poema para mi y luego me diste un babero de regalo. Fue el regalo perfecto, ya lo necesitaba! Luego tomamos desayuno y jugamos en el jardín del kinder. Salimos del cole y pasamos la tarde juntos en casa, haciéndome infinitamente feliz.

2015606125019Actuación día del PadreJuegos día del padre

Dos días después celebramos el día del padre en casa, el domingo como corresponde. Mamá y tú me llenaron de regalos preciosos, especialmente unas flores hermosas de La Florentina, y un cuadro hecho a mano maravilloso que dice “Papi, quiero que sepas que tú eres mi súper héroe favorito”.Ya lo tengo conmigo en la oficina y junto a todas tus fotos (mi oficina es la más cachivachera y llena de fotos, te lo aseguro) son parte de mi inspiración cada día.

Regalos día del padre

Ah, sí. Creo que en la foto salen un par de calzoncillos. Todavía no entiendo eso de regalar ropa interior jeje. Cosas lindas de la vida.

Luego de abrir regalos, llamamos al Opa, saludamos al Abu, y fuimos a desayunar a la calle pues mamá y tú querían invitarme algo rico. (Nota mental, el próximo año deberíamos regalarle calzoncillos al Abu y al Opa, para que se rían!).

Valentina desayuno día del padre

Y es que en eso de salir a comer algo rico creo que se nos pasan los fines de semana. Uno lo toma como algo normal, pero de verdad tenemos mucha suerte en muchos aspectos. En primer lugar, de vivir en un país donde se come tan rico caramba. En segundo lugar, de tener los medios para hacerlo. Nunca está demás agradecer y seguir trabajando. Eso es algo que nunca dejarás de aprender, pequeña loca.

Pero sí, nos la hemos pasado comiendo. Y comiendo. Y comiendo. Tanto fuera de casa… (Morí de risa con tu intento de comer tu pollo frito con palillos de sushi).

Valentina almorzando con mamáValentina cebichitoValentina olive gardenValentina comiendo sushi

Como dentro de casa.

Valentina y los panquequesbrownies brownies de valentina Valentina y los brownies

Barriga llena, corazón contento, dicen, no? Aunque debo aclararte pequeña langosta de primavera, que no todo es comer en esta vida. Tu saludable apetito siempre está motivado por una enorme cantidad de actividad física. Tu energía diaria es (o parece ser a veces) inagotable. Y para que puedas llegar a dormir bien a las 8pm de la noche, tu actividad diaria suele incluir mucho salir al parque a jugar, corretear detrás de gatitos, usar tu scooter como una loca, e incluso asistir a tus clases de educación física. A esto, pronto, prontísimo le añadiremos tus clases de baile. Porque no he conocido en mi vida a una niña más bailarina. Te encanta! Te sientas frente a la tele y me pides que te ponga videos de ballet en YouTube, y bailas por horas. Así que vamos a aprovechar esa energía y propósito natural para ver si las clases te gustan. Ya me dirás cuando leas esta carta más adelante si las clases rindieron algún fruto!

Valentina y los gatitosValentina en el columpioValentina y mamama alice

Olvidé mencionar que AMAS los caballos? Con pasión y locura? Tienes la increíble suerte de tener una madrina que te puede llevar feliz de la vida a montar a caballo, y no tienes idea de lo alegre que estuviste. No cabías en tus cabales! Así que botas rosadas y sombrero rosa en mano, te fuiste a cabalgar con tu madrina. Qué paja!

valentina y elsa mariaValentina en el caballo

¿Así cómo no se pasan volando los días? Mi última carta larga ha sido escrita hace 11 semanas aproximadamente. En parte porque he estado tan ocupado en el trabajo, y en parte porque hemos estado tan activos durante los fines de semana que ya te imaginarás que toda esta acción a mi también me ha dejado agotado, jeje. Sin embargo ya era hora de contarte sobre todo lo que ha pasado en estos días.

Porque tus papás hacen un esfuerzo muy grande por llenar tu vida de experiencias, y no sólo de dibujitos en la tele. Creemos firmemente en que la mejor forma de que crees una visión del mundo es que lo explores en todas sus formas. Eso, en el fondo también nos hace a nosotros unas personas más activas. Así que creo que ganamos todos, pero sobre todo ganamos como familia.

Y claro, mamá y tú siempre ganan cuando después de una visita al MALI terminamos en la tienda de la tía Taloma más conocida como Miss Cupcakes en el Jockey o comprándote zapatos nuevos en la tienda de la tía Jessica Butrich. Me causa tanta gracia que sean tan parecidas ustedes dos!

Valentina en el Mali Valentina en el Mali Valentina en el Mali Valentina en Miss CupcakesValentina Jessica Butrich

Y así pasaron las 11 semanas. Entre una cosa y otra, incluso llegó tu Mamama Zoila desde Chile para apachurrarte! Qué lechera!

Valentina con mamama zoilaSin embargo, el fin de semana pasado hicimos algo realmente especial. Filmé durante el camino porque creo que es algo lindo que podemos compartir con los demás, y que me gustaría que veas más allá de solo en fotos. Ya te lo mostraré cuando termine de editarlo. La cosa es que mamá hizo algo de lo que estoy muy orgulloso.

Hace unos meses,  Sodimac le regaló a mamá una mantita de polar muy rica con una tarjeta muy linda. Ella abrazó su mantita y se echó en el sillón de la sala, y juntos meditamos sobre la suerte que teníamos de tener abrigo y tanto cariño prodigado hacia nosotros. Mamá es una personalidad mediática y no es poco común que algunas empresas nos envíen cosas a casa. Pero nos dimos cuenta, que esa mantita si bien era un lindo regalo, era con mucha seguridad más necesitada por personas que estaban pasando frío. Así que le pedimos a Sodimac que nos ayude y nos regale algunas mantitas más.

No pasó mucho hasta que Sodimac nos envió un montoooón de mantitas! Y en el camino, mamá hizo una venta secreta de su closet, totalmente para caridad, donde felizmente recaudó una suma considerable de plata.

Así que con la ayuda de tu tía Vane Vásquez de Juguete Pendiente, este fin de semana pudimos ir a un hogar para mamás adolescentes y a una comunidad para donar el dinero y las mantitas. Tú nos acompañaste durante todo el camino, y fue tanta la intensidad del evento, que al final te quedaste completamente dormida encima mío.

Valentina y papá en donación Valentina en donación

Princesa, si bien ya estamos en setiembre, y se viene tu cumple, nuestro aniversario, y los días se pasan volando – pronto estaremos en Navidad, imagínate! –  toma esta lección y hazla tuya. Llena tus días de vida. Llénalos de cosas que te hagan feliz, y si tienes la oportunidad, haz feliz a los demás.

Te amo, pequeña terriblina.

Papá.

P.D: Sigue siempre siendo la loca maravillosa que eres! La Fancy Nancy espectacular que alegra mis días!

Valentina Fancy Nancy Valentina y sombrero de hada

21 días para cambiar el mundo: Día 1. Tienes más de lo que necesitas.

Valentina Sonríe

Esta es mi carta número 100 a ti, princesa, y por ti quise empezar esta serie de 21 actos para cambiar el mundo. La idea partió de una acción creativa que desarrolló Nicko Nogués llamado “Humanity: 21 días de bondad” en la que emulando un programa de training físico llamado Insanity, él proponía 21 días consecutivos llenos de acciones de bondad. Quienes estén interesados pueden echarle un ojo al plan completo aquí.

Así, inspirado en los 21 actos de bondad de Nicko, se me ocurrió que nosotros como familia debíamos iniciar 21 actos para cambiar el mundo, partiendo por nosotros como familia. Porque nosotros somos nuestro mundo, y si cambiamos nosotros, quizás seremos capaces de cambiar el mundo que nos rodea.

De esta forma, me puse a pensar en la mejor manera de empezar. Y mientras daba vueltas por nuestro departamento, me puse a pensar en todo lo que nos rodeaba. Lo lindo, lo no tan lindo, lo que ya no encuentra espacio, lo viejo. Me puse a ordenar la cocina, el comedor, la sala, nuestro dormitorio… A poner las cosas en su lugar.Cocina ordenadaSe me ocurrió poner todo en orden, limpiar las cosas en la cocina y poner finalmente nuestras especias en los distintos frasquitos de vidrio que tenemos, que las conservan mucho mejor y más frescas (recuerda, #escogevidrio), y mientras me ponía manos a la obra, y en muchos casos tiraba a la basura muchas cosas de la despensa que ya se habían vencido, me sentí mal. Pomos de vidrio

 

Me sentí mal, porque había llegado a evidenciar que compramos más de lo que consumimos. Incluso si compramos para abastecer nuestra despensa. No hemos logrado un balance entre compras y consumo, y dejamos que muchas cosas se vuelvan inservibles para el consumo humano. Y eso me chocó. Porque fueron a parar a la basura, y ni siquiera tuvimos el tino de donarlas o regalárlas a alguien que pudises beneficiarse de ellas. Y simplemente ya no era posible. Me pregunte, ¿qué otras cosas de nuestro hogar estaban siendo desperdiciadas?

Con eso en mente, ingresé a mi armario, y me puse a revisar una por una cada una de las prendas que se encontraban ahí guardadas. Esos eternos polos que no uso desde hace 5 años. Ese buzo del colegio que guardo con nostalgia. Esa camisa que alguna vez me regalaron y jamás usé, ni usaré. Ropa que se encontraba ahí, “venciéndose”. Y recordé algo que hizo mamá el año pasado, cuando participó en un evento llamado “De trapos corazón” donde limpió toda su ropa y se quedó sólo con lo que ella usaba realmente, donando todo lo demás a una buena causa. Y me pareció sensato. Sensible. Urgente.

Así que me puse manos a la obra, y me dediqué por varias horas a revisar cada cosa, y editar el armario, tratando de ser lo más honesto conmigo posible: Si no he usado algo en el último año, es momento de donarlo.

Fui llenando mi cama de ropa y consecuentemente, vaciando mi ropero. En el piso yacían decenas de colgadores de plástico como recordatorios inertes y tóxicos de nuestra necesidad de acumular y acumular. De la inercia del consumo.

ColgadoresA medida que iba siendo más y más honesto conmigo mismo, sentía que me liberaba mi corazón de capas de peso acumulado. Me sentía cada vez más ligero. Decidí no dejar de evaluar ni una de todas las prendas que poseo. Desde la más nueva zapatilla hasta el último calcetín.

Pasé por los ternos que adquirí en mi época corporativa, los cuales ya ni me quedan al haber bajado 22 kilos de peso. Por jeans de todas las tallas y tipos. Por zapatillas que dejé de lado porque me encamoté con unas nuevas. Recorrí cada una de las corbatas, las bonitas, las feas, y lamenté conservar un número inaudito de correas de todo formato para pantalones que nunca usé.

Finalmente y tras unas horas de dedicación, mi clóset se redujo a sólo lo que uso de forma frecuente. Es decir, al menos 1 vez al mes. Incluido un nuevo terno, que me queda bien. Todo lo demás, al carro a ser donado.

Ropa a donar Ropa a donar Cosas a donar Camioneta llena de donaciones

Tienes más de lo que necesitas, princesa. Créelo. En casa, somos muy afortunados. Mamá trabaja duro, y papá se saca el ancho también. Así, tienes todo lo que necesitas, y más. Además, tienes el cariño de toda tu familia, que está lista para prodigarte amor y satisfacer cualquier necesidad o capricho tuyo. Y eso está bien. Eso es normal. Hasta cierto punto, claro está.

Crecerás, si Dios quiere, con el pleno conocimiento de que todo lo que tienes, costó. Que las cosas no se compran con dinero. Se compran con esfuerzo y tiempo. Que cada centavo, tiene un valor real en horas de dedicación. Que un jean, costó algunos días de trabajo. Que una nueva bici, más días de trabajo. Que nada es regalado. Todo tiene un precio.

Y crecerás también sabiendo que no todo el mundo tiene la suerte de que su tiempo y su dedicación sea recompensada del mismo modo. Algunos, mueren por dedicar su tiempo y esfuerzo por dinero, y no consiguen ese trabajo. Otros, fueron llevados por caminos de la vida en la que las oportunidades son cada vez menores.

Sin embargo, es nuestro deber no vivir en una burbuja, y ser conscientes de que el mundo que nos rodea es nuestro. Y que es nuestra responsabilidad tratar de hacer de él un mejor lugar. Esto significa ayudar al prójimo cuando podamos. Porque la pregunta nunca será, ¿por qué ayudar?. La pregunta siempre será ¿Por qué NO ayudar? ¿Por qué NO dar una mano? Nos tomará algunas horas intentar esta limpieza de todo aquello que acumulamos y no nos sirve. Y terminaremos cansados por fuera, pero felices por dentro. Te lo aseguro. Lo sé de primera mano.

Agotado

Empecemos a cambiar el mundo, princesa, cambiando un poco nosotros. Aprendamos de nuestros errores, identifiquemos las oportunidades, y logremos ser la familia que queremos ser. No hacen falta actos enormes. Basta con cambiar un poco nosotros.

Te amo. Soy un papá orgulloso y feliz, y si así empezamos las primeras 100 cartas, espero que cuando lleguemos a las 200, seamos mejores personas, mejores papás, y tú seas todo lo que puedas llegar a ser.

Papá. Valentina Tobogán

 

P.D: Gracias a todos los amigos por sus brillantes ideas de a dónde donar todo lo que recogimos de casa! La camioneta está llena y ya tiene destino. Mil gracias!