Ámate

Valentina Muck en ropa de baño y flotadoresMiro los catálogos, las revistas, los comerciales, la TV.

Miro los paneles, las paletas, los posts en Facebook y los encartes.

Y luego te miro a ti. Y me asombro sobre tu percentil 99 de estatura. Te veo sonreír con la mirada y me preocupo. Me preocupo por todo lo que veo alrededor de la imagen e ideales físicos de una mujer, me preocupo por todos los reportajes, los facelifts, el botox, los shows de espectáculos y el currículum que un trasero hace en nuestro país.

Así que quiero decirte una cosa: Ámate. Crezcas como crezcas, ámate. De la punta de los pies hasta la punta del cabello. Ámate. Y mírate como yo te miro, siempre.

Da gracias por tus pies, no por lo refinado de tus dedos, o lo delgado de tus tobillos. Pero por la firmeza con la que puedes plantarlos sobre el suelo.

Da gracias por tus piernas. No por lo largas o musculosas. Ni por lo contorneadas o chuecas. No por lo bronceadas o pálidas, por lo duras o flácidas. Pero por la firmeza de tus pasos hacia adelante y la capacidad de saltar sobre los baches del camino.

Da gracias por tus caderas. No por lo estrechas o amplias, gordas o huesudas. Inexistentes o exuberantes. Pero porque contienen tu femineidad y en ellas la posibilidad que tu género trae consigo.

Da gracias por tu estómago. No por lo delgado, muscular, marcado o rellenito. Da gracias por la oportunidad de satisfacer su apetito cada día, y por la capacidad de hacer de tripas corazón.

Da gracias por tu pecho, por tu capacidad de respirar. De inhalar, de exhalar. De contener el aire cuando estás a punto de dar un salto. De suspirar. De perder el aliento. No por las tallas de un sostén o las miradas que este traiga, pero porque alberga tu corazón.

Da las gracias por tus brazos. Ya sean cortos, largos, fuertes o débiles. Da gracias por ellos, por tu capacidad de estrecharlos en un abrazo. De envolver el cuello de tu amado. De sostenerte y sostenerlo.

Da gracias por tus manos. No por lo delgado de tus dedos, lo cuidado de tus uñas, ni por los aros y anillos que las adornan. Pero por la capacidad que tienes de estrecharlas a alguien que las necesita. Por la capacidad de tomar un martillo, de tomar un pincel, de tomar un lápiz. Por la capacidad que tienen de decir hola, y adiós. Por la suavidad de las caricias que prodiga.

Da gracias por tu piel. No por el tono o color de la misma. Pero por la suavidad que otorga a quienes reposan su cabeza contra ti.

Da gracias por tus labios. No por lo delineados, pintados, por su grosor o finura. Pero por la capacidad de emitir un juicio, de gritar un hurra, de alentar a quien lo necesita, de besar a quien lo merece, de rugir a quien lo amerita.

Da gracias por tus ojos. No por su color, o su forma. Pero por la capacidad que tienes de mantenerlos abiertos, de absorber el mundo, de ser testigo de sus maravillas, y también de su injusticia.

Da gracias por tu pelo. No por lo claro u oscuro del mismo. Pero porque es el de tu padre, el de tu abuela, y es parte nuestra en ti. Porque eres tú, y somos nosotros. Ámate. Como te amamos de la punta de los pies.

Yo no sé cómo serás cuando necesite leer esto. Si serás más alta que yo, o si serás bajita. Pero nada de eso importa. Recuerda amarte como te estoy enseñando a hacerlo, que con eso serás siempre la más bella de las bellas, y nada de lo que diga el mundo al respecto importará.

Valentina en la PlayaTe amo pitufa en crecimiento.

Papá.

 

Happy Mes-day #4!!!

4 meses!

4 meses!

Hoy cumples 4 meses desde que llegaste a nuestra vida pequeña pitufa colorada!!!

A tus 4 meses: Estás a un 5% de voltearte por completo solita en la cama. Cosa que nos tiene algo aterrados porque estamos a la espera, y como nos han dicho: “No te vas a dar cuenta que se volteó, hasta que te des cuenta!”. Lo cual indica que en algún momento te veremos girando como trompo, cosa que nos tiene alerta.

A tus 4 meses: 1 dientecito ya salió a medias y otro se asoma a su costado. De manera increíble, todo el mundo que lo ve no comprende cómo te han podido salir dientecitos siendo tan pequeña. Parece que eres un poquitititititito adelantada hija mía. Yo sólo creo que tienes ganas de meterle un mordisco a la vida.

A tus 4 meses has dejado ya un montón de ropa preciosa! Ya no te quedan muchas cosas, y sin embargo estás estrenando cositas más bonitas. Tu sonrisa es más fácil y me alegra todos los días. No puedo creer que tengo la suerte de verte sonreír todos los días apenas abres los ojos. Eres una bebé tan feliz!

A tus 4 meses ya dejaste la tetina “slow” para pasar a “medium” pero hemos descubierto que la tetina con corte en Y te acomoda muchísimo mejor. Porque la medium tiene un flujo más rápido que igual te llena los cachetes de leche cuando estás tonteando, mientras la que es en Y no libera nada de leche a menos que succiones, lo cual es genial porque con los dientecitos asomándose, a veces lo único que quieres hacer es jugar con la tetina (y con mamá, cosa que ya le va constando cada vez más jeje).

A tus 4 meses estás a inicio de tu primer verano, y aunque no te exponemos al sol todavía (porque no se te puede poner ninguna clase de bloqueador hasta los 6 meses), ya metiste las patitas en la piscina, y parece que te gusta.

A tus 4 meses me entiendes mucho más! Disfrutas y te encanta que te llene de besos, sobre todo los pies. Cuando estás echada me miras, sonríes de manera pícara y levantas tus pies y los pones en mi cara. Te beso los pies. Te mueres de risa y los tiras nuevamente hacia abajo. Te digo que me des tus pies y los pones otra vez en mi cara. Y te los beso nuevamente haciendo que te mates de risa. Ha sido un descubrimiento maravilloso!

A tus 4 meses estás a un 20% de lograr embocarte solita el chupón. Lo sostienes, te lo llevas a la cara, pero inevitablemente terminas metiendo tus 5 dedos a la boca antes de meter el chupón. Lo has logrado un par de veces, lo cual ha sido asombroso, pero lo más entretenido es verte intentar. Eres una maravilla.

A tus 4 meses toda tu familia, tus abuelos, tus abuelas, tus tíos, padrino, madrina, primos, se mueren por ti.

Rico, rico que seas tan rica, rica!

Papá.