Estamos de vuelta… aunque nunca nos fuimos.

Hola Vale, mi princesa maravillosa. La cosa loca que me volvió padre. Hola Bachi, mi pequeño león peleador sin ley, mi piojo maravilla. Discúlpenme por estar tan lejos del teclado. Cerré los ojos, respiré, y algunos años pasaron desde mi última carta en este espacio.

Yo sé que el tiempo no ha pasado en vano. Si bien existió un hiato en las cartas, el mismo no ocurrió en nuestra vida, y en ese sentido, la vida siguió ocurriendo. Trayendo consigo, a una nueva integrante para nuestra familia. Nuestra preciosa Alice Victoria, nuestra Chiquigolita, la más pequeña y la más loquita.

Es muy rara la sensación de volver a escribir aquí, tras unos años de pausa, y al mismo tiempo sentir la enorme familiaridad de hablarles directamente. Imagino sus caritas leyendo estas letras, quizá en años venideros, descubriendo sus fotografías, recordando y preguntándose “¿Dónde estábamos en esa foto? ¿Cuándo exactamente fue?”…

No puedo seguir escribiendo sin decirles, amados míos, que aunque mi última carta estuvo dirigida a mi leoncito, este siempre ha sido el espacio de mis hijos. Primero de Valentina, inclusive desde antes de nacer. Luego de Valentina y Sebastian. Y así, hoy estas cartas van dirigidas a Valentina, Sebastian y Alice Victoria. Nuestra pequeña Chiquigolita, su hermanita menor, que llegó a nuestras vidas el 18 de Noviembre del 2019.

Amores míos, yo siempre he sentido el corazón reventar de alegría con cada uno de sus nacimientos. Sus sonrisas llenan mis días, mi alma, y son la razón por la que me despierto cada mañana, la razón por la que me puedo levantar y salir adelante, enfrentándome a la vida, y agradeciendo las bendiciones de Dios. Hoy, con ustedes tres y mamá, cuando cierro los ojos, nos siento completos. Siempre soñé con una famila con 3 hijos, y Dios me ha dado esa bendición, incluso cuando pensé que ya no sería posible.

Gracias a Dios, y gracias naturalmente a mamá. A su madre preciosa, a nuestra dragona personal. A nuestra ley & orden. Al amor de mi vida, y de la suya. A la que los recibe con los brazos abiertos cada madrugada de pesadillas, la que tiene un beso para cada herida, un abrazo para cada tarde fría y un chocolate siempre escondido en alguna parte. Gracias a ti amor, porque es por ti que sigo aquí, que sigo fuerte, que soy papá de tres pequeñas maravillas.

Estos años han sido un sube y baja para nosotros en tantos sentidos. Quizá el sentido más importante ha sido la pandemia global que nos ha tocado vivir como una familia de 5, con una bebé chiquitita, con un trabajo estresante que se volvió 100% remoto, y un panorama de incertidumbre muy complicado. El 2020 y el 2021 están probando ser años con muchas enseñanzas para nosotros. Pero también con aprendizajes que nos permiten ser mejores y más sabios. Dicen que más sabe el diablo por viejo que por diablo, y mis amores… creo que no me estoy volviendo más joven.

Eso sí, me he prometido a mi mismo, y estoy aprendiendo a respetar mis promesas personales, que voy a estar lo más sano posible para estar con ustedes. Porque en estos años estuve en mucho riesgo, con una gordura tremenda… que felizmente pudimos resolver como famiia, juntos, con el apoyo enorme de mamá, de mis papás y de ustedes naturalmente. Aprendimos a comer nuevamente, a ejercitarnos, a dejar los malos hábitos. Y sobrevivimos a esto, y lo dejamos atrás.

Amores míos, aquí está papá para ustedes. Ustedes me conocen, creo yo, mejor que nadie en el mundo. Y si les regalo estas líneas, es porque como siempre, quiero que quede algún registro de mi enorme amor hacia ustedes.

Valentina

Sebastian

Alice Victoria

Son mi mundo. Mi universo.

Vanessa… tú eres mi estrella.

Los amo, gatit@s. Regresaron mis cartas.

Papá.